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objetivo, Irala
IRATXE JIMÉNEZ CAVIA
Los vecinos de Irala esperan ansiosos
la llegada de las máquinas que se encarguen
de esconder la trinchera ferroviaria que durante
años ha dividido este barrio. Y parece
que ese momento está a punto de llegar.
Las instituciones acaban
de anunciar el inicio del soterramiento de las
vías de Feve en Irala este mismo año.
El anuncio se ha hecho público durante
la inauguración de la estación subterránea
de Basurto-Hospital, una zona donde el soterramiento
de las vías de Feve es ya una realidad.
Atrás quedan semanas de obras, ruidos y
molestias para los vecinos que sin duda habrán
merecido la pena cuando vean cómo desaparece
la trinchera ferroviaria que dividía el
barrio.
El 25 de enero comenzaron a circular
los trenes por el nuevo trazado soterrado y también
se inauguró la estación subterránea
de Basurto-Hospital, un diseño del equipo
de arquitectos IMB. La nueva estación cuenta
con luz natural, a pesar de estar soterrada, gracias
a una amplia cristalera abierta en la parte superior.
Tras la inauguración de
la parada de Basurto y el inicio del tránsito
de los trenes por el trazado soterrado, llegará
el turno de urbanizar todo el terreno ganado a
las vías. Estos trabajos, que se verán
también condicionados por la crisis, se
centrarán en primer lugar en la zona de
Masustegi.
El modelo
El modelo a seguir para los trabajos
en Basurto e Irala es el de la avenida del Ferrocarril,
un gran bulevar de casi un kilómetro de
extensión, que nació tras el soterramiento
de las vías de Feve. En el caso de Basurto,
los terrenos que gana el barrio son el triple
de grandes.
El Ayuntamiento da respuesta
así a una demanda histórica de los
vecinos de estas zonas de Bilbao, condenados a
vivir separados por una muralla de vías
peligrosa y ruidosa. Primero empezó Basurto
y después, Ayuntamiento, Diputación
y Feve llegaron a un acuerdo para costear el soterramiento
de Irala.
En el caso de los trabajos de
Basurto, la financiación ha sido posible
gracias a la promoción inmobiliaria que
se va a llevar a cabo en Garellano. De la venta
de las más de 1.000 viviendas que se construirán
en la zona saldrá el dinero necesario para
esconder las vías y para la mudanza obligada
de los edificios de la Policía Municipal
y los Bomberos a Miribilla.
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