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Un pabellón
multiusos
IRATXE
JIMÉNEZ CAVIA
El futuro Palacio de los Deportes
de Bilbao deja entrever ya su esqueleto. La infraestructura,
que podrá inaugurarse en el verano de 2010,
será mucho más que el hogar del
Bilbao Basket.
Los aficionados del deporte en
general podrán encontrar en el interior
del pabellón una cancha multiusos, tres
gimnasios, un párking para más de
200 vehículos y una piscina cubierta de
25 metros cuadrados.
En total, las obras del Palacio
de los Deportes acumulan ya dos años de
retraso por los problemas que se dieron durante
la fase de cimentación. Primero, por la
contaminación de los terrenos. Y después,
por la heterogeneidad del suelo, que obligó
a instalar 40 kilómetros de micropilotes
en la base del edificio. Estos dos contratiempos
supusieron un importante incremento del presupuesto
del tajo (de 12 millones de euros), que llevó
a las autoridades incluso a pensar en paralizar
el proyecto.
Afortunadamente, superados los
problemas iniciales de cimentación, se
avanza ya en la segunda fase de las obras, la
que se refiere a la estructura exterior, y los
trabajadores pronto comenzarán a adecentar
el interior del pabellón. La fecha de inauguración
ya está dada: verano de 2010, justo unas
semanas antes de que de comienzo la temporada
de la ACB.
La Casilla
El pabellón municipal de
La Casilla hace tiempo ya que se había
quedado pequeño. Construido hace más de
30 años, sus 5.000 localidades apenas pueden acoger
a los seguidores del Bilbao Basket y sus dotaciones
se han quedado obsoletas para ofrecer otros servicios
a la ciudad.
La ubicación definitiva del Palacio, en el que
también jugará a fútbol sala
el GSI Bilbo, ha sido una cuestión muy debatida.
El ex alcalde de Bilbao Josu Ortuondo ya había
proclamado a mediados de los 90 su intención de
construir un gran recinto deportivo en Bilbao
y, a partir de ese momento, los diferentes esbozos
colocaron al pabellón en Artxanda, La
Alhóndiga o Zorrozaurre.
Con el surgimiento de Miribilla como barrio, el
Ayuntamiento levantó la mirada hacia las alturas
y sopesó la posibilidad de integrar el nuevo distrito
en la ciudad a través de una infraestructura de
primer orden. De ese modo, a pesar de que Zorrozaurre
fue una opción barajada hasta el último momento,
Miribilla fue finalmente el barrio seleccionado
para acoger la obra.
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