|
La Diputación retrasa
el acceso de San Mamés para mitigar su
impacto en Olabeaga
TERESA ABAJO
Las grandes obras públicas
no sólo son complejas por los retos técnicos
y las inversiones que requieren. Su repercusión
social es indiscutible, especialmente cuando,
como el acceso de San Mamés, se ejecutan
en un escenario urbano. El inicio de los trabajos
estaba previsto para el primer trimestre de 2008,
pero la Diputación lo aplazará unos
meses con el fin de mitigar su impacto en Olabeaga.
Los vecinos de este barrio se han movilizado contra
el trazado actual del proyecto, mientras los de
Basurto miran con inquietud el calendario.
El presupuesto del Departamento
de Obras Públicas para el próximo
año, presentado ayer en las Juntas Generales,
no contempla una partida específica para
empezar la construcción del nuevo acceso
a Bilbao, que costará 154 millones de euros.
«No creo que gastemos mucho dinero en 2008»,
afirmó Iñaki Hidalgo. El diputado
recordó su «compromiso» con
los vecinos de Olabeaga: no sacará los
trabajos a concurso hasta que les presente una
nueva propuesta con medidas correctoras.
Hidalgo cree que las obras empezarán
el próximo año, aunque en el último
trimestre, por lo que habría que pagar
pocas certificaciones. La revisión en profundidad
de las alegaciones vecinales y del Ayuntamiento,
que van en la misma línea, «puede
llevarnos hasta primavera», dijo. Después
quedarían los trámites de aprobación
definitiva, expropiaciones, concurso público
y licitación «con el verano de por
medio», lo que retrasaría el tajo
de principios a finales de año. A partir
de ese momento, los conductores deberán
convivir con la construcción de los nuevos
viales durante tres años. Pese a la demora
inicial, el Departamento de Obras Públicas
garantizó ayer que ajustará el ritmo
para cumplir los plazos del derribo del 'scalextric'
de Sabino Arana, entre 2011 y 2012.
El acceso de San Mamés
siempre ha estado en el punto de mira de los vecinos
y las instituciones, desde la época en
la que se conocía como cornisa de Olabeaga.
La inquietud ciudadana ha encontrado respaldo
en el Ayuntamiento, que quiere cuidar al máximo
una infraestructura asentada en un espacio «estratégico.
Tenemos la oportunidad de generar un nuevo espacio
para la ciudad y por eso hemos presentado alegaciones,
con muchísimo respeto a las competencias
de la Diputación», afirmó
la concejala de Urbanismo, Julia Madrazo. El Consistorio
ha propuesto la «cubrición»
de un tramo de carretera de 500 metros, a la altura
de la cuesta de Olabeaga, con lo que se conseguiría
«algo parecido a lo que se va hacer con
la A-8 en Bentazarra».
Iñaki Hidalgo ya ha advertido
de que el soterramiento sería «inviable»,
aunque estudia otras medidas para reducir el impacto
de la carretera en su tramo más urbano,
desde las inmediaciones del hospital de Basurto
hasta el edificio de Hacienda. En concreto, ha
planteado «barreras modernas» para
mitigar el ruido, similares a las que incorpora
el viaducto sobre la A-8 entre Cruces y La Paz.
El Ayuntamiento está «dispuesto a
ofrecer ayuda técnica» para buscar
la solución definitiva, afirmó Madrazo.
Los vecinos de Basurto no ocultan
su preocupación. «Que se atiendan
las reivindicaciones que se consideren justas,
pero sin olvidarse del problema que sufrimos en
Sabino Arana», dijo Francisco Javier Muñoz,
presidente de la asociación. Ellos apuestan
por «cerrar etapas» y los de Olabeaga
defienden el «impacto cero» de la
infraestructura en su barrio. Si la 'Supersur'
es la obra más compleja que afronta la
Diputación, la de San Mamés es,
sin duda, la más sensible.
|