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Rob Krier cerrará la plaza
de Euskadi con un edificio de 190 pisos a 8.000
euros el metro
CARMEN BARREIRO
Abandoibarra
representa el Bilbao más vanguardista.
El Bilbao del Museo Guggenheim, del rascacielos
acristalado de César Pelli, de la biblioteca
de Rafael Moneo, las torres de Isozaki... Pero
la capital vizcaína se resiste a olvidar
su pasado. El reconocido arquitecto luxemburgués
Rob Krier y el francés Marc Breitman recuperarán
el estilo tradicional de las viviendas del Ensanche
bilbaíno en el edificio que la constructora
Vizcaína de Edificaciones va a levantar
en la plaza Euskadi, «futuro centro neurálgico
de la ciudad». Los primeros inquilinos podrán
ocupar las casas dentro de dos años y medio,
según precisó la promotora Ibaibide.
¿El precio? Unos 8.000 euros por metro
cuadrado construido.
Aunque pueda resultar paradójico,
el edificio de Krier y Breitman resulta muy rompedor
por lo clásico. El inmueble, una gran manzana
de ocho alturas y 45.000 metros cuadrados de superficie,
será un derroche de miradores, ventanales,
arcos ojivales, cúpulas, arquitrabe, impostas
y esculturas. Lo más llamativo del proyecto
serán precisamente las numerosas fachadas
que envuelven el conjunto arquitectónico,
muy diferentes a las del resto de edificios proyectados
hasta el momento en el entorno de Abandoibarra.
El arquitecto luxemburgués,
responsable de la reconstrucción de numerosos
barrios berlineses, ha concebido cada pared del
inmueble como «un ente individual, con sus
propios elementos y simetrías», aunque
sin salirse del estilo que siempre ha caracterizado
sus obras. La fachada principal, por ejemplo,
va a estar coronada por dos grandes cúpulas
-la más alta alcanza los 50 metros de altura-,
mientras que en el resto de las paredes se combinan
los miradores y grandes ventanales con zonas porticadas
o detalles art decó.
Krier y Breitman también
han recurrido al estilo gótico para vestir
la fachada que mira hacia el parque de doña
Casilda -el edificio tiene seis orientaciones
diferentes-, la más singular de las veinte
que componen la manzana. La pared conserva elementos
característicos de las grandes catedrales
europeas como el arco apuntado, si bien se han
suavizado algunos rasgos para «evitar un
excesivo contraste con los edificios del entorno»,
precisó el arquitecto local y responsable
de todo el diseño interior del edificio,
Iñaki Aurrekoetxea.
Además de por sus líneas
tradicionales, las obras del arquitecto luxemburgués
se distinguen por la «calidad» y «cantidad»
de esculturas que suelen adornar sus edificios.
En el caso del inmueble bilbaíno, las fachadas
estarán salpicado por «media docena
de obras» realizadas por el propio Krier.
210 aparcamientos
En cuanto a la estructura interior
-la manzana se distribuye en torno a tres patios
de luces-, el inmueble albergará «un
máximo de 190 viviendas», cuya superficie
oscilará entre los 47 metros cuadrados
de los apartamentos más pequeños
-a partir de 376.000 euros aproximadamente- y
los 185 metros de las casas más amplias.
El precio de éstas últimas rondará
el millón y medio de euros. El proyecto
incluye viviendas de uno, dos, tres y cuatro dormitorios,
«que se distribuirán en función
de la demanda existente», según precisó
el director gerente de la promotora Ibaibide,
Juan Luis Pereira.
Además de las ocho alturas
en superficie, el edificio contará con
otras cinco plantas de aparcamiento. El garaje
tendrá capacidad para 210 vehículos,
mientras que la planta baja podría ser
ocupada íntegramente por la Fundación
Urvasco, dedicada al mundo del arte. Si el proyecto
artístico no saliese adelante, la promotora
habilitaría el bajo para locales comerciales.
Los trabajos de construcción
del inmueble, ubicado en el corazón de
Abandoibarra, comenzarán a mediados de
este año y se prolongarán hasta
2010. La dirección y ejecución de
la obra correrá a cargo del estudio de
Iñaki
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